jueves, 10 de septiembre de 2026

Una historia de Ayuda externa: A propósito de la empresa NABEP en Venezuela

 


En las deslumbrantes cortes del Al-Ándalus del siglo XI, los reyes de las 6 grandes Taifas, herederos de la independencia del control central del califato de Córdova, luego del año 1031. Gobernaban fortalezas de mármol y poesía, pero divididos por la desconfianza y corroídos por la debilidad de la fragmentación. Al ver que los reinos cristianos avanzaban sobre sus fronteras del norte, Al-Mutamid, el sabio poeta y soberano de Sevilla, sintió que el suelo cedía bajo sus pies.

Al Mutamid 

Llevado por la desesperación, prefirió buscar amparo en el año 1086 afuera, antes que pactar con sus hermanos de tierra. Envió emisarios al norte de África para pedir auxilio a los almorávides, guerreros nómadas liderados por el sobrio Yusuf ibn Tashfin. Cuando sus consejeros le advirtieron del peligro de meter a un gigante armado en su propia casa, Al-Mutamid pronunció una frase que resonaría por siglos:

«Prefiero ser camellero en África que porquerizo en Castilla».

Los almorávides cruzaron el estrecho y, con su férrea disciplina, frenaron el avance enemigo en la batalla de Sagrajas. Sevilla celebró entre banquetes la victoria compartida. Pero la ilusión duró poco. Al recorrer las calles de las Taifas, Yusuf no vio aliados dignos, sino gobernantes frágiles, endeudados y dependientes de una fuerza que no era la suya.

En cuestión de meses, los salvadores mostraron su verdadero rostro. Despojaron de sus coronas a los mismos reyes que los habían llamado y tomaron el control absoluto de Al-Ándalus. Al-Mutamid terminó sus días desterrado, encadenado en una celda en el norte de África, contemplando la nada y recordando que la ayuda prestada suele cobrar un precio infinito.

Esta vieja lección no pertenece solo al pasado ni a la geografía europea. Recuerda a todo pueblo desgarrado que la libertad y el destino jamás se entregan a manos ajenas. Cuando una nación renuncia a resolver sus propios males y confía su salvación a potencias extranjeras, no compra su independencia: solo cambia la mano que sostiene el candado. Ningún imperio rescata a otro por piedad; quien pone las armas, tarde o temprano, se queda con la casa.

Quizás este episodio de la historia de España nos brinde luces para comprender la verdadera naturaleza y razón de ser de NABEP, la naciente empresa petrolera que hoy acapara titulares y enciende la pirotecnia analítica en la geopolítica venezolana.

Sólo adecentando la política, Venezuela saldrá adelante.

 Ing. Robny Jauregui

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5 comentarios:

  1. Buen día estimado Robny, acertado el paralelismo histórico. Y recurriendo a otro paralelismo, no tengo dudas que dicha empresa sea otra caballo de Troya. Gracias por la reseña hermano y feliz fin de semana.

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    1. Estimado Salomón, agradecido por su lectura y por tomarse el tiempo de comentar.

      Tu observación sobre la metáfora del "caballo de Troya" toca el núcleo del dilema histórico en las relaciones internacionales: la ayuda externa y los esquemas de inversión de capital transnacional rara vez responden a motivos puramente altruistas, sino a la alineación estratégica de intereses geopolíticos y económicos de las potencias o actores que los financian.

      Desde una perspectiva objetiva, el reto central para el país no radica únicamente en la intención del actor externo —sea corporativo o estatal—, sino en la capacidad institucional nacional para fiscalizar, normar y subordinar dicha asistencia o inversión al interés soberano y al desarrollo interno. Cuando las reglas del juego son claras y las instituciones son sólidas, el capital externo actúa como un dinamizador; cuando existe debilidad institucional o falta de transparencia, se corren precisamente los riesgos de injerencia o dependencia a los que tu aludes.

      Seguimos debatiendo y analizando estos matices. Un cordial saludo y feliz fin de semana.

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  2. Leopoldo Aguerrevere: Muy oportuno tu artículo.
    Feliz fin de semana

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  3. Acertado tu comentario Robny. Pienso que la gente pensante de Venezuela comparte tu comentario, porque cuando los grandes inversionistas que conocen totalmente lo que hay que hacer y no se atreven a correr riesgos; siempre sale un (patriota) a salvar el país y salimos peor de lo estábamos.

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  4. La historia de repite.,
    Y en nuestro caso dos veces.
    Con Trump ahorita y con Chávez en el pasado.
    Magnífico tema.
    Ojalá no nos suceda como a Baobdil con aquello de llorar como mujeres lo que no supimos defender como hombres.
    Un gran abrazo!

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