miércoles, 9 de septiembre de 2026

El ajedrez de la política económica en Venezuela

 


En pleno agosto de 2026, el panorama económico venezolano se reduce a constantes anuncios de inversión en el sector petrolero. Sin embargo, resulta evidente la ausencia de un liderazgo económico con peso propio, una figura referencial como las que existieron en el pasado:

·       Héctor Hurtado

·       Miguel Rodríguez Fandeo

·       Luis Raúl Matos Azócar

·       Teodoro Petkoff

·       Maritza Izaguirre

Los Ministros de Hacienda en Venezuela

Un líder de esta envergadura debe cumplir con tres premisas fundamentales:

1. Impulsar las reformas económicas necesarias.

2. Crear las condiciones institucionales propicias mediante un marco regulatorio sólido.

3. Mantener una visión integral y de conjunto sobre el desarrollo nacional.

Bajo este liderazgo, se vuelve imprescindible definir con claridad el rol que desempeñarán los organismos multilaterales (como el BID, la CAF y el FMI) y fijar metas concretas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Avanzar hacia ese objetivo implica asumir compromisos estructurales en las siguientes áreas:

1. Incentivos para la formación de capital sectorial:

·       Reactivación e impulso de la Apertura Petrolera al capital privado.

·       Privatización de infraestructura y servicios públicos.

·       Una meta mínima anual de 20% del PIB.

2. Control del gasto público:

·       Establecer metas estrictas y un techo máximo equivalente al 23 % del PIB.

3. Metas de participación fiscal:

·       Sector petrolero: aporte mínimo del 15 % del PIB.

·       Resto de la economía: aporte meta del 10 % del PIB.

·       Estas metas marcarán el rumbo de la política fiscal (Goverment Take) del petróleo.

4. Límites a las importaciones:

 Techo máximo del 12 % del PIB.

Esta restricción exige la recuperación urgente del parque de refinación nacional para cubrir la demanda interna de aproximadamente 650 000 barriles diarios de destilados (gasolina y diésel).

·       Metas de 10% del PIB del sector agropecuario.

·       Fortalecimiento de la industria petroquímica y química.

·       Impulso a empresas de Envases, empaques y papel.

·       Impulso del acero y Aluminio

·       Apoyo a los sectores de materiales de construcción (cementeras, acero, Aluminio, Madera, etc.)


Importaciones en Venezuela como % del PIB


5. Metas de exportación:

Umbral mínimo del 24 % del PIB.

Esta meta acelera la necesidad de reformar el sector petrolero, que concentra el 96 % del potencial de generación de divisas del país.

6. Umbral al Consumo interno

Meta estructural de 35% del PIB.

·       Logrando la recuperación de los salarios y beneficios laborales.

·       Pago de Pasivos laborales.

·       Creación de nuevos empleos formales.

·       La recuperación del crédito bancario

·       La mejora de servicios públicos y sus tarifas

7. Refinanciamiento de la deuda pública:

Establecer la regla estricta de no comprometer más del 20 % anual de las exportaciones petroleras para el servicio de la deuda.

Servicio de deuda como % de Exoirtaciones petroleras

8. Fondo de Estabilización Macroeconómica:

·       Los ingresos fiscales provenientes del petróleo se fijarán con base en un precio de referencia de hasta 30 $/barril.

·       Cualquier excedente fiscal por encima de los 30 $/barril se destinará exclusivamente a alimentar el fondo.

·       Ante proyecciones a futuro con precios superiores a los 65 $/barril, se plantea una meta de ahorro acumulado equivalente al 100 % del PIB en un plazo de 10 años.

9. Fondo de recuperación de activos derivados de la corrupción:

·       Promoción de acuerdos internacionales para la confiscación de bienes en el extranjero.

·       Aplicación rigurosa de la Ley de Extinción de Dominio.

Estás metas estructurales pueden llevar a crecer la economía (PIB) a tasas por encima de 8% interanual y ubicar a Venezuela en niveles por encima de los 500. 000 millones de dólares su Economía, con un fondo de estabilización económica de más de 250.000 Millones de dólares. En un plazo de 10 años o menos.

Solo con una visión sistémica e integral de la economía será posible jugar con éxito el ajedrez de la política económica.

Sólo adecentando la política, Venezuela saldrá adelante.

  Ing. Robny Jauregui

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martes, 25 de agosto de 2026

Cuidado con el Diablo: Manual de Supervivencia ante el Infierno Cotidiano Venezolano.

 

Dicen los abuelos que cuando el diablo anda suelto no hay que mirarlo a los ojos, no sea que le dé por pedirte prestado o, peor aún, por nombrarte Director General de alguna institución pública. Durante décadas nos vendieron la idea de que Belcebú era un sujeto aristocrático, con capa roja, cuernos pulidos y un tridente reluciente dedicado a atormentar a los pecadores en calderos de hirviente brea. ¡Qué falta de imaginación! El verdadero demonio tropical es bastante más ramplón, usa guayabera o traje arrugado, firma decretos sin leerlos y se alimenta del caos institucional que nos rodea.


En esta comedia de equivocaciones a la que llamamos vida social, la cacocracia no es más que el infierno reorganizado por consultores de mala muerte. Es el triunfo del incompetente ilustrado, la apoteosis del sujeto que llegó al cargo por pura gravedad política y cuya única destreza técnica consiste en sonreír mientras todo el edificio se desploma a sus espaldas. ¿Y nosotros? Nosotros encarnamos con maestría el papel del «hombre masa»: ese rebaño atónito que observa el incendio mientras debate en X (antes Twitter) si las llamas se ven más estéticas en ángulo de cuarenta y cinco grados o si el humo combina con la fachada de la cuadra.


Nos hemos acostumbrado a la anomalía con una frescura envidiable. Si mañana amanece un dinosaurio gobernando la alcaldía, lo primero que haremos no será exigir su hoja de vida o protestar por la vulneración de la constitución; nos tomaremos una selfi con el reptil, le montaremos un meme con música de fondo y abriremos un puesto de empanadas frente a la sede municipal para aprovechar la afluencia de curiosos. El cinismo se convirtió en nuestra única anestesia local, y el humor negro, en el último refugio de la cordura.



Es aquí donde la sabiduría del folclor popular venezolano nos da una bofetada con mano de seda. Escuchar la famosa letra que viste al célebre vals e instrumental «El diablo suelto» —popularizado en la voz del pueblo con los versos inolvidables de Enrique Hidalgo— es como leer un manual geopolítico y psicosocial escrito hace décadas pero diseñado para la prensa de esta mañana:

Recoge este muchacho / por ahí anda el diablo suelto / y lleva entre sus cachos / al hijo de Ruperto...

Que Lucifer lo llaman / Mandinga, varios nombres le dan / que lo han visto en Carora / también que lo han visto en San Juan...



El diablo de la canción no es una abstracción teológica; es la encarnación de la arbitrariedad que camina libremente por nuestras calles. Se pasea de Lara a Guárico, cambia de nombre, de siglas y de discurso según la ocasión, pero conserva la misma saña: llevarse por delante al despistado, al que se confía, al hijo de Ruperto que se quedó mirando al pajarito mientras la casa se venía abajo.

Y es que la lírica destila una ironía punzante cuando advierte sobre los falsos remedios con los que pretendemos adormecer la tragedia:

No vayas a pensar que con ron y tabaco / lo podrás espantar / porque le gusta a ese diablo / beber también fumar...

Ahí reside el centro del chiste amargo. Creemos que la crisis se espanta con una parranda, un trago de caña clara, una burla colectiva en la esquina o la resignación del "así son las cosas". Pretendemos apaciguar al monstruo ofreciéndole los mismos vicios de los que se nutre. Nos engañamos pensando que la apatía es una forma de resistencia, cuando en realidad es el banquete favorito del tirano. Al diablo no le asustan los chistes que le hacemos en la taberna; de hecho, le fascinan, porque mientras nos reímos de sus adefesios, él sigue administrando la caldera y ajustando la cuenta del gas.



Sin embargo, detrás de la soltura del merengue y del ritmo contagioso del joropo, la canción esconde una transición profunda. El tono sarcástico se pausa de golpe para dar paso a una consigna de rescate moral:

Coge la cruz de palma real / sin vacilar ponte a rezar / agarra bien un puño 'e sal / también agua bendita / y no te pongas a temblar / a lloriquear sin más que hacer / porque el placer del diablo / es asustarte y hacerte correr...

Al despojar estos versos de su ropaje estrictamente litúrgico, lo que emerge es una lección ontológica sobre la dignidad humana y la autonomía política. La "cruz de palma", la "sal" y el "agua bendita" representan la reserva ética de una sociedad: los principios irrenunciables, el pensamiento crítico, la memoria histórica y el rigor moral que ninguna cacocracia puede exterminar si el ciudadano decide preservarlos.



El auténtico triunfo de la mediocridad no radica en su capacidad de destruir infraestructuras o arruinar economías, sino en su poder para infundir un miedo paralizante que convierte a los individuos libres en una masa informe y asustadiza. «El placer del diablo es asustarte y hacerte correr». La tiranía de la ignorancia vive de la cobardía ajena, del temblor del ciudadano que prefiere la sumisión silenciosa antes que el riesgo de la palabra articulada.

Recoger al muchacho, agarrar la sal y dejar de lloriquear no son llamados a la evasión, sino órdenes de marcha para el espíritu. Recuperar la autonomía perdida exige desactivar el chip de la masa resignada. Implica entender que el caos no se combate adaptándose a él con gracia, sino oponiéndole el peso sereno de la lucidez, la educación y la virtud republicana. El diablo podrá seguir suelto por un tiempo, paseándose impune por Carora, San Juan o cualquier rincón de la patria, pero solo mantendrá su dominio mientras decidamos seguir corriendo. El día que la ciudadanía decida plantarse, mirar de frente al abismo y desenmascarar al espantajo, descubrirá que el diablo no era más que una sombra inflada por nuestro propio temor.

Sólo adecentando la política, Venezuela saldrá adelante.

 Ing. Robny Jauregui

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lunes, 24 de agosto de 2026

¿Cuándo vendrá la Inversión internacional a Venezuela?


Tras asistir al foro organizado por FEDECAMARAS en las instalaciones de HOTEL LIDOTEL, en la península de Paraguaná, el pasado 20 de agosto del 2026. Felicitamos al gremio empresarial del estado Falcón por su esfuerzo y constancia en la materialización de este evento. Por otra parte, me queda la firme impresión de que se intenta configurar una narrativa disonante con la realidad económica venezolana. Esta última sigue caracterizada por un Estado omnipresente que asfixia el libre desarrollo de la actividad productiva. Para contrastar esta visión edulcorada, nos proponemos analizar el indicador de riesgo país, factor determinante en la atracción de inversiones internacionales y en la consolidación del acervo de capital productivo en Venezuela


Total Flujo de Inversion Directa Internacional 2025

1. Definición y Fundamentos Teóricos del Riesgo País

El indicador conocido popularmente como "riesgo país" —cuyo estándar internacional de referencia es el Emerging Markets Bond Index (EMBI), elaborado por la firma JPMorgan Chase— mide el riesgo de crédito soberano. Este número representa el sobrecosto o diferencial de rendimiento (spread) que debe pagar un Estado por encima de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, considerados el activo libre de riesgo por excelencia. Un riesgo país de 100 puntos básicos (pb) equivale a un 1% adicional de rendimiento demandado por los mercados sobre la tasa estadounidense.

En términos conceptuales, este índice mide la percepción del mercado global sobre la capacidad y disposición de un Gobierno para cumplir puntualmente con los compromisos financieros vinculados a sus bonos de deuda pública. Las principales agencias de calificación crediticia (Fitch Ratings, Moody’s y S&P Global Ratings) y los bancos de inversión evalúan variables macroeconómicas, cuantitativas e institucionales para determinar este nivel.

Entre los factores estructurales que componen la ecuación del riesgo país destacan:

A.      Sostenibilidad Fiscal y Nivel de Liquidez: Capacidad de recaudación tributaria, balance de cuenta corriente y reservas internacionales frente al perfil de vencimientos de la deuda pública.

B.   Marco Político e Institucional: Fortalecimiento del estado de derecho, estabilidad gubernamental, independencia judicial y seguridad jurídica para las inversiones private.

C.      Historial de Cumplimiento (Credit History): Presencia de impagos activos (defaults), reestructuraciones previas o arbitrajes internacionales pendientes de indemnización.

2. Impacto en la Atracción de Inversiones Internacionales

El nivel del riesgo país genera un efecto dominó sobre la economía real. Cuando el riesgo país alcanza cifras extremas, el acceso al crédito internacional para el gobierno y para las empresas privadas locales queda prácticamente anulado, o confinado a tasas usurarias.

Elevado Riesgo País Mayor Tasa de Descuento Caída en Valor Actual Neto (VAN) Cancelación de Proyectos FDI

Las consecuencias principales en la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED) son:

Incremento del Costo de Capital: Las multinacionales calculan la rentabilidad requerida ajustando el costo medio ponderado de capital (WACC) al riesgo del país anfitrión. Si el EMBI es elevado, la tasa mínima de retorno requerida (hurdle rate) para aprobar una inversión se vuelve inalcanzable para la gran mayoría de los proyectos productivos.

Sustitución de Inversiones Productivas por Capital Especulativo: Las inversiones de largo plazo en infraestructura, tecnología e industria pesada se paralizan. Los únicos capitales que se aventuran bajo estas condiciones son los fondos buitre o especulativos de altísimo riesgo que buscan retornos desproporcionados a corto plazo.

Encarecimiento del Financiamiento Privado: Las empresas privadas operativas dentro de la nación se ven sujetas al "techo soberano" (sovereign ceiling). Un sector privado local no puede conseguir financiamiento internacional a una tasa significativamente menor que la de su propio Gobierno, lo que debilita el tejido empresarial interno.

3. Situación de Venezuela y Comparación en la Región

Venezuela se consolidó durante años como el emisor con el índice de riesgo país más elevado del planeta, tras declarar la suspensión de pagos (default) de más de 60.000 millones de dólares en bonos soberanos y de la estatal PDVSA a finales de 2017. Durante la última década, factores como el desplome de la producción petrolera, las sanciones financieras internacionales, la hiperinflación histórica y la debilidad institucional elevaron el EMBI venezolano por encima de los 20.000 puntos básicos, superando puntualmente los 60.000 puntos en etapas de extrema incertidumbre política.

Hacia mediados de 2026, el indicador ha mostrado una volatilidad marcada pero con una tendencia a la baja respecto a sus máximos históricos. Las expectativas de reestructuración de la deuda, junto con ajustes en las dinámicas del mercado energético y político nacional, han llevado al EMBI a cotizar cerca de la franja de los 5.500 a 6.600 puntos básicos. A pesar de representar un descenso porcentual amplio, continúa ubicado como el indicador más alto de toda América Latina.

Para dimensionar esta brecha, la siguiente tabla expone una comparativa del comportamiento del riesgo país en América Latina (valores de referencia interanuales en el contexto de 2026):

País

 

Nivel de Riesgo País (EMBI aproximado)

Percepción del Mercado

 

Uruguay

 

~80 - 100 pb

 

Grado de inversión alto, alta institucionalidad

Chile

 

~90 - 110 pb

Solidez institucional y disciplina fiscal histórica

 

Perú

 

~100 - 130 pb

 

Marco macroeconómico estable y sólida reserva monetaria

Brasil

 

~170 - 200 pb

 

Economía de gran escala con desafíos fiscales moderados

Colombia

 

~190 - 290 pb

 

Mercado en reajuste con sesgo promercado reciente

Ecuador

 

~400 - 480 pb

 

Vulnerabilidad fiscal, sujeto a volatilidad del crudo

 

Argentina

 

~420 - 580 pb

 

En proceso de estabilización fiscal tras reformas

 

Venezuela

 

~5.500 - 6.600 pb

 

En impago estructural (Default), alto riesgo de default residual

 

Mientas economías estables de la región logran financiarse en los mercados internacionales a tasas de interés cercanas al 5% - 6%, Venezuela requerirá comprometer retornos superiores al 60% nominal para colocar nuevas emisiones soberanas si no concreta un proceso integral de reestructuración.

4. Medidas Económicas e Institucionales para Reducir el Índice

Para lograr un descenso sostenible en la prima de riesgo y reinsertar a la economía venezolana en los circuitos de capital global, se vuelve indispensable la puesta en marcha de un programa sistemático de reformas:

4.1 ReestructuraciónIntegral de la Deuda Externa: Alcanzar acuerdos formales de refinanciamiento con los acreedores internacionales poseedores de bonos vencidos y no pagados, estableciendo quitas, extensión de plazos de vencimiento y periodos de gracia.

4.2 Restablecimientode la Transparencia Macroeconómica: Publicación periódica y rigurosa de las estadísticas económicas oficiales por parte del Banco Central de Venezuela (BCV), incluyendo cifras detalladas de inflación, PIB, balanza de pagos y nivel real de reservas internacionales.

4.3 Fortalecimientodel Marco Institucional y la Seguridad Jurídica: Garantizar la protección efectiva a la propiedad privada, la previsibilidad normativa en materia cambiaria y la resolución justa de reclamaciones pendientes de arbitraje internacional (CIADI).

4.4 EstabilizaciónMonetaria y Reforma Fiscal: Consolidar una disciplina en el gasto público que elimine el financiamiento monetario del déficit por parte del ente emisor, garantizando la convergencia del tipo de cambio y controlando la inflación de forma duradera.

4.5 Modernizacióny Apertura del Sector Energético: Facilitar el ingreso de capitales privados en la cadena de valor del petróleo, gas natural y servicios públicos a través de marcos legales atractivos y estables que no dependan exclusivamente del gasto público.

El riesgo país no representa una simple métrica especulativa, sino un diagnóstico directo de la salud macroeconómica e institucional de una nación. La reducción sostenida de este indicador mediante reformas fiscales y de gobernanza constituye el único puente eficaz para que Venezuela recupere la confianza de los mercados e impulse un ciclo sostenido de inversión extranjera directa.

Solo adecentando la política, Venezuela saldrá adelante.

Ing. Robny Jauregui

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viernes, 26 de junio de 2026

Eco de la fragilidad: Reflexiones tras el sismo en Venezuela

 


El terremoto de este 24 de junio de 2026 nos confronta de golpe con nuestra propia esencia. A través de las imágenes y testimonios registrados de manera instantánea en las redes sociales, las pantallas de nuestros teléfonos inteligentes se han convertido en el espejo de una realidad ineludible: la profunda vulnerabilidad y fragilidad de la vida humana ante el poder de la naturaleza.


La respuesta inmediata a este desastre se ha visto severamente paralizada por el estado de vulnerabilidad estructural que define el contexto socio-político crónico de Venezuela. El colapso histórico de los
servicios públicos esenciales —especialmente la red eléctrica, el deteriorado sistema hospitalario y la infraestructura de telecomunicaciones— ha generado un escenario de caos e incomunicación absoluta.


A este panorama se suma una gestión pública caracterizada por la desinversión sistemática y la falta de capacitación operativa en los cuerpos civiles de rescate, como Bomberos, Protección Civil y equipos de emergencia, quienes carecen de los insumos operativos, planes de evacuación y maquinaria pesada necesarios para una labor de salvamento a gran escala. Además, los severos mecanismos de control y censura gubernamental sobre medios de comunicación y redes sociales han impedido la difusión libre y oportuna de información crítica.


El resultado directo de esta suma de carencias es que cientos de personas permanecen aisladas y atrapadas bajo las ruinas, mientras sus familias viven la angustia de no poder alertar sobre su paradero preciso; una situación tan grave que, incluso a más de 48 horas del sismo principal, se siguen reportando zonas densamente pobladas donde las autoridades competentes aún no se han presentado, dejando a los sobrevivientes atrapados y pidiendo auxilio bajo los escombros de los edificios colapsados, confiando su rescate únicamente a los limitados esfuerzos de solidaridad vecinal.

Sin embargo, a la fuerza inevitable del sismo se aúna siempre el factor de la intervención humana. Nos topamos de frente con construcciones frágiles, viviendas inadecuadas por la precariedad de sus materiales o la imprudencia de su ubicación; en fin, con ese componente social que, por acción u omisión, nos vuelve menos resistentes ante una eventualidad catastrófica de cualquier índole. Las catástrofes naturales son inevitables, pero el impacto de los desastres suele ser un reflejo de nuestras propias carencias estructurales.



Desde este espacio virtual, elevamos un llamado urgente a la reflexión individual y colectiva. Es imperativo recordarnos la tarea pendiente que tenemos en la construcción de una verdadera cultura de prevención y solidaridad.

Hagamos también una pausa para pedir, con inteligencia y voluntad, que el Altísimo nos conceda la gracia, el coraje y la valentía de ser siervos buenos y fieles. Que estemos siempre dispuestos a dar lo mejor de cada uno de nosotros por la edificación de la paz, la calidad de vida y una fraternidad genuina; esa que, aun en medio de la sacudida, nos abra de nuevo el camino hacia la sonrisa y la esperanza de todos los venezolanos.

Solo adecentando la política, Venezuela saldrá adelante.

Ing. Robny Jauregui

 

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